“[…]Intenté permanecer en tu interior y sólo mirar, pero el misterio de tu personalidad me cautivó. Intenté atrapar un par de suspiros, de esos que nacen con el roce de tu bella cabellera. Intenté observarte y olvidar, pero el café de tus ojos me paralizó.
[…]Con todo, a su lado, yo entonces estaba contento. Me sentía lleno de vida e ilusiones, ni siquiera nos habíamos besado y no sé cómo, en ese momento, sentí que la amaba más que a nada en el mundo.
”